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jueves, 8 de octubre de 2009
4 cafés
8:35 am, Dana no ha dormido bien y se toma un café con leche. Está dulce, pero ese dulce tan raro de la sacarina, que te sabe a artifical. Ya has pensado en ella eh... si te tengo calada Dana, a mi no puedes mentirme.11:00 am y ya necesita su segundo café. Vegeta hasta la hora de comer creando historias que no son la suya, pero que pide cada día de rodillas que algún día, a ser posible no muy lejano, lo sean. 14:00, tercer café y se aguanta las ganas de fumar porque solo fuma fuera de casa, o sentada en las ventanas. 15:00, en el autobús de cada día piensa otra vez en ella y la ve en cada gotita de lluvia que resbala por los cristales. El vaho de su boca acaria el cristal, lo besa casi con ternura. Las clases que nunca empiezan a su hora se le hacen eternas y siempre mira por la ventana porque el edificio es antiguo y le gusta. La verdad es que si lo pienso, Dana se ha pasado media vida mirando a través de ventanas. 19:07, da el último sorbo a su café número cuatro. No se da cuenta, pero es un círculo vicioso: toma café porque no duerme bien, pero después de 4 dosis de cafeína es imposible dormir bien. Y así pasan los días, entre café, nicotina y 586 pensamientos dedicados a su blancanieves. Ay Dana, Dana... menos mal que te habías prometido no acordarte de ella hoy.
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