Lenna vivía en la ciudad y Pau en un pueblo cercano. Ella cogía un autobús hasta la facultad, él, un tren y dos autobuses. A veces, él volvía a casa en el coche de Anna. Os contaré un secreto: esas veces, la sangre de Lenna hervía de celos. Aquella semana Anna había enfermado y no apareció por la facultad ningún día, así que Pau aprovechó la ocasión para coger un tren y después, el mismo bus de Lenna, el del número par y capicua. Pero ni el lunes ni el martes coincidieron. Eso es porque ella es muy puntual (tanto que a veces le sobra tiempo) y él llega siempre justito a las clases. El martes por la tarde, volviendo de la facultad en el mismo bus, él le preguntó:
-Lenna, ¿pero tú a qué hora coges el autobús?
-A menos cuarto, hay días que si pierdo ese cojo el de menos diez ¿por?
-Porque esta semama, al pasar por tu parada he pensado "a ver si coincidimos hoy", pero nada, no hay manera (risas).
-Es que si vas con la hora pegada al culo... (y ella también rie). A ver, ¿a qué hora lo cojes tú?
-A menos diez o a menos cinco.
-Claro, por eso sueles llegar tarde ¬¬
Y en realidad a ella le encanta que llegue tarde, observar su ropa de niño pijo al entrar a clase y su cara roja al pedirle disculpas al profesor cada día con una excusa nueva. Oler su colonia cuando pasa a su lado y sentir como se mueve el aire a causa de su velocidad son pequeñas cosas extraordinarias.
Al día siguiente, Lenna no se dirigió a su parada de bus habitual, sino que tomó el camino opuesto para esperar a Pau en la parada de la estación de tren. Las 7:45: no le ve (es normal, le dijo que coje el bus de menos diez); las 7:50: no le ve (el autobús aparece pero Pau no, sigue siendo normal, le dijo que a veces coje el de menos cinco); las 7:55: Pau no aparece, Lenna empieza a inquietarse. Las 8:00, la chica coge el autobús, no quiere llegar más tarde aun a clase, no es típico de ella.
Cuando llega al aula, Pau aun no está, no aparece por la puerta hasta las 8:53, mucho más tarde que de costumbre. Pero lo que Lenna no sabe, es que esa mañana de miércoles, Pau cambió de rutina, se levantó media hora antes, cogió el tren muy temprano, y andó hasta la parada de su pelirroja favorita, esperando ver su pelo llameante aparecer hasta las 8:15. Y con la tristeza pintada en el rostro, recorrió el camino hasta la facultad en un bus que sabía a la ausencia de Lenna.
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viernes, 14 de mayo de 2010
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