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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Lady Madrid




Me estoy fumando un porro sentada sola en un banco de Gran Via, direis: qué triste, fumar maría solo es una mierda. Pero es que no estoy sola, enfrente, sentada en la puerta de un portal antiguo (así estilo siglo XIX) tengo sentada a Margot, una chica que vive en el tercero. Todos los viernes me siento en este mismo banco y veo su silueta a través de sus cortinas rojas. Veo como se despeina con los dedos y se pinta los labios frente al espejo. Después baja las escaleras corriendo, sieeempre corriendo (oigo sus tacones de vértigo pisando fuerte) y abre la puerta, sacando la cabeza primero y dando un gran sorbo del aire contaminado de Madrid.

El mechero le asoma del bolsillo de la chaqueta pero siempre me pide fuego, creo que le caigo bien. Se vuelve a sentar en la puerta, con su cigarro entre los dedos de uñas con laca negra ya desconchada y espera. Nunca me he quedado a ver a quién espera, me daría rabia ver que se va con un cachas o con un heavy de pelo largo y desaliñado. Yo quiero que se venga conmigo a esnifarnos la noche. Pero hoy me he quedado, la curiosidad me ha podido qué quereis que os diga. 

Y según le daba el último tiro al canuto ha aparecido: una pelirroja con el pelo hasta la cintura, una falda muy corta y una lengua muy larga, de eso estoy segura. He oido que se llama Anette. ¿Serán francesas? Seguro, son demasiado guapas las dos, demasiado putas. Mirad sus piernas, parecen kilométricas enfundadas en esos leggins de latex negro. Y sus ojos... mirando sus ojos me entra sed de cerveza a morro, de botellín. Se saludan con un pico y se van, moviendose como gatas callejeras, como lo que son. Me encantaría ser como ellas. Pero ser una Margot, ser una Anette, no es fácil. Ellas lo saben mejor que nadie. El viernes que viene a lo mejor las sigo y os cuento donde se emborrachan. Me muero de ganas.

lunes, 26 de octubre de 2009

La gata del tercero

Tengo una gata por vecina, la gata del tercero la llamo yo. No tengo ni idea de su nombre porque lleva aquí dos años y no ha puesto ni la placa del buzón. Yo se que es rubia aunque lleve el pelo negro, porque cuando baja a la calle deja un olor peculiar en la escalera, las rubias huelen distinto. Los labios los lleva siempre rojo sangre y los ojos, los ojos negros como el hambre porque cuando mira, se me abre un hueco acojonante en el estómago. Hambre que solo saciaría su boca roja alrededor de mi polla. Cuando me la cruzo en el portal tengo que subir de nuevo a casa y matarme a pajas, y se que ella lo sabe. Joder con la del tercero...

viernes, 2 de octubre de 2009

Margot tiene clase

Margot ni es puta ni es barata. Lleva un vestido negro y viejo y tacones prestados. Baila tangos al amanecer por cuatro duros. A Margot el pintalabios rojo le queda como a nadie y no se traga el humo cuando fuma. Ella si que tiene clase.