Hoy me he atrevido a limpiar los cercos que dejaron tus tazas en mi casa. He sacado fuerzas para tirar el vaso con cal donde metías tu cepillo, y además he cambiado las sábanas que ya no olían a ti. Ahora, si tienes el valor, ven y dime que no te estoy olvidando.
lunes 5 de diciembre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



Me ha encantado...
ResponderSuprimirQue valentía,de verdad,yo no sería capaz.
ResponderSuprimirNo tendrá el valor, segurísimo que no.
ResponderSuprimir(sonrisa de elefante y sugus de naranja)
Es genial, me ha encantado, yo no sería tan valiente... :)
ResponderSuprimirEres una campeona.
ResponderSuprimir(Y tus textos son impresionantes)
Tu eres una olvidadiza nata chica!!
ResponderSuprimir:) me gusta mucho
tooodo lo que escribes!
Eternal Sunshine of the Spotless Mind
ResponderSuprimir;)
¡Uf!
ResponderSuprimirEse momento es terriblemente triste...
millones de besos ácidos mi querida Dana :)
ten los cojones de decirlo.
ResponderSuprimir(O-LE)
Sin embargo, se sigue hablando de ellos. Quizás una parte no de nosotr@s no quiere olvidar.
ResponderSuprimirUn beso
Son esos pequeñitos gestos los que nos van alejando, como pequeñas "firmas de sentencia" para el olvido
ResponderSuprimir:)
Como estas?
Que sinceros son tus textos, pero ten cuidado con lo que pides; quizá te oiga y vaya a comprobarlo.
ResponderSuprimirMe ha encantado, Dana. Un texto increíble.
Carlota.
Y no se echan los recuerdos al desagüe porque no es posible, que si no...
ResponderSuprimirUn beso muy grande, Dana, todo un placer pasar un ratito a visitarte :)
Ufff (L).
ResponderSuprimirno hay nada como dar un gran paso. Todos hemos pasado por eso alguna vez. Solo con leer que tienes una frase de Kutxi Romero, ya me gusta!
ResponderSuprimirme paseare por aqui mas de una y de dos y de tres veces :) un saludo